37. Demos la vuelta a la tortilla.

Pon la música bajita:

Seguro que recibes críticas, quejas y que siempre te dicen lo que haces mal o lo que has dejado de hacer, o te llaman la atención por tus errores…

Y, lo que es peor, seguro que tú mismo te machacas con todo lo que no haces bien, con los errores y fallos que cometes, con lo que no has acabado; y te juzgas, constantemente, por cada cosa que no está como tú quieres.

¿Me equivoco?

Creo que no. Y, si me equivoco, me alegro por ti.

Hoy vamos a plantear otra posibilidad.

No vamos a esperar a que los demás nos digan lo que hacemos bien, en lo que somos buenos, que lo estamos haciendo bien o nuestros mejores atributos.

Generalmente, nos centramos en lo malo, en lo mejorable, los fallos que se notan más, apenas nos contenemos cuando vemos algo que no está bien y, a veces, hacemos un problema de un pequeño incidente, por no pararnos a pensar que somos humanos, que cometemos errores y que… bueno, no pasa nada.

Si contemplas tu vida en modo global, desde tu nacimiento hasta todos los años que te quedan por vivir… ¿qué supone que se rompa un vaso? (por ejemplo), o ese error en el trabajo que parece hoy tan grave… ¿qué es dentro de toda tu vida? Un incidente, una cosita más.

Intenta pensar en toda la trayectoria de tu vida, da un repaso rápido a las veces que cometiste pequeños errores.

Si lo miras en conjunto, ¿cuántas discusiones habrías evitado? ¿cuántas broncas no habrías echado? ¿cuántas quejas no habrías dicho? ¿cuántas cosas que se ven sin sentido ahora habrías hecho bien en olvidar rápido?…

No te tortures. Es pasado.

Y nosotros vamos hacia Adelante, ¿verdad?.

Lo que trato de decirte es que, a veces, conviene relativizar un poco las cosas; a veces, es conveniente respirar y ver Tu vida en conjunto para que eso que está ocurriendo en este momento no tenga la menor importancia en tu vida.

Visualiza la línea de tu vida y descubre los momentos importantes, pero intenta ver esos puntitos diminutos que han estado ahí molestando, estorbando e impidiendo que estuvieras tranquilo.

Esos puntitos se siguen presentando día a día y ahora ya no conviene hacerles caso, ahora queremos centrarnos en lo importante en nuestras vidas.

Los grandes problemas pesan mucho. Pero, los pequeños también aumentan la carga. Los pequeños son esas cosas que, en el fondo sabes que no tienen tanta importancia, pero a los que les prestas tu atención e incluso saltas contra la otra persona… Esas pequeñas cosas hacen que tu carga sea mayor, innecesariamente.

Deberíamos centrarnos en lo que queremos. Deberíamos prestar atención a nuestros deseos, sueños o ambiciones. Y tenemos que ocuparnos de nuestros grandes problemas (ocuparnos, no preocuparnos), pero ¿de los pequeños? No.

Empecemos por no verlos como problemas o errores, sino como incidentes, como cosas que ocurren en todoooo lo largo de nuestro camino en la vida. Aligeremos una carga, que no tiene sentido cargar. ¿Se rompe un vaso? y ¿queeeé…?

Creo que entiendes lo que trato de explicar.

Lo entenderemos mejor conforme vayamos aprendiendo a vivir el Presente, momento a momento. Seguiremos hablando de esto. Y, si quieres, puedes recordar lo que te comenté: 28. Quiero ser un perro… (por un día) y aprender a vivir el Presente.

Y ahora, ¿qué hacemos?

Bueno. No vamos a cambiar a los demás. No vamos a esperar a que los demás nos digan o recuerden lo positivo, lo que hacemos bien, lo que valemos…

Las personas, en general, apoyamos a los demás cuando vemos que están mal, que necesitan autoestima o seguridad y, entonces, aprovechamos para decirles todo lo bueno que pensamos de ellos.

¿Y si le damos la vuelta a la tortilla?

¿Y si empezamos a equilibrar las cosas?

¿Y si lo hacemos al revés?

¿Y si te propongo que no esperes a ver a las personas mal para que les digas o les hagas saber todo lo bueno que ves en ellas?

Sinceramente, creo que no cuesta tanto. Al menos, a mí no, porque desde pequeña siempre he visto lo positivo de cada persona.

Todos los que estamos aquí somos buenas personas y sabremos hacerlo.

¿Y si empezamos por decir “lo bueno” en lugar de “lo malo”?

Lo que te estoy proponiendo no se me ha ocurrido porque sí, tiene fundados pilares en los que basarse:

        Según la psicología cognitiva,

“las personas que tenemos a nuestro alrededor son un reflejo de nosotros mismos”.

Aún no he comprendido el “reflejo” de ese espejo o cómo aprender de ello, pero en eso estoy, jjj.

Se me ocurre que, en base a esta teoría, si empezamos por ver lo bueno, lo positivo, lo valioso en los demás, eso nos irá haciendo más conscientes de nuestro propio valor.

Y, por otro lado, también empezaremos a relativizar las cosas que nos parecen mal en los demás o los pequeños incidentes que ocurren y, en definitiva, esto nos traerá más tranquilidad en nuestras vidas.

Si diriges la atención hacia lo positivo que tiene esa persona, minimizas automáticamente lo negativo. He dicho negativo, más bien es mejorable, porque, recuerda, somos humanos. Y, lo positivo va ocupando más espacio, más envergadura.

En base educativa, el refuerzo positivo siempre tiene mejor resultado que el refuerzo negativo.

       Y, por otro lado, según la neurociencia, las neuronas espejo producen un contagio emocional, cuando el estado de ánimo de una persona acaba determinando el de otra y nos hacen empatizar. (Si te apetece, investiga sobre el tema de las neuronas espejo y verás las cosas de forma distinta).

Si sonríes, la persona que tienes delante probablemente también sonría, y esto se debe a las neuronas espejo. Tu estado de ánimo afecta a los demás más de lo que en apariencia pueda parecer. Si ves lo positivo de esa persona le estás transmitiendo toda una serie de emociones.

¿Ves por qué te pido siempre que sonrías? Tu sonrisa es importante.

Y, de todas formas… ¿por qué tenemos que esperar a que alguien esté mal para decirle lo positivo que hay en él? ¿No es más natural, más generoso, más satisfactorio Dar?

Somos humanos con una vida que vivir, que disfrutar. Empecemos por aligerar cargas, empecemos a ver lo bueno en los demás y esto nos llevará a que los demás se sientan mejor con nosotros y con ellos mismos; y, a ser más conscientes del valor nuestro, como si de un espejo se tratara.

Cree en ti, te suelo decir.

Mírate en ese espejo que suponen las personas en tu vida y te verás a ti.

Si sale de nosotros darle la vuelta a la tortilla, la satisfacción será mayor,  la tranquilidad irá en aumento y lograremos el equilibrio en nuestra vida.

∞ Mariposa… si vuelas en equilibrio, volarás más y mejor.

“Todo lo que te molesta de otros seres es sólo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo” (Buda)

tu y tu espejo

Con cariño y mi sonrisa,

Mariposa Azul de Luz

Música: Mirror. Lil Wayne ft Bruno Mars.
Imagen: Google. Texto y edición: Luz R.

7 comentarios en “37. Demos la vuelta a la tortilla.”

  1. hoy me hice el blog…la verdad q no entiendo mucho como usasrlo..pero creol q tengo una idea
    M gusto mucho la refleccion …xq es verdad y no solo nos hacen a nosotros sinoo q nosotros tamboe se lo hacemos al otro…si nos paramos a pensar lo mal q nos hace sentir esoo…no nos damps cuenta q stamos haciendo lo mismo con la otra persona
    debemos tratar d hacer lo q tu has dicho en el texto d decir lo positivo y no lo negativo….d echo haremoas dos cosas haremo bie una persona y tambien a nosotros mismo…es lo q creoo….m gusto muchoo ahhh y t cuentoo q soy una persona q sonrie muchoo y a cualquoeraa

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