74. Neurociencia. La metáfora del carruaje.

Es posible la sensación de haberse perdido algo, de querer entender y, sin embargo, quedarse como rezagado en el camino. No te preocupes, es algo normal. Hoy vamos a entender mucho más y de una forma muy clara, con esta metáfora.

Como no me canso de traerte recursos para que se entienda la vida, para hacértela un poquito mejor, para que reflexiones, para que trabajes en ti mismo… hoy te traigo algo que me parece perfecto para ti.

Desconozco al verdadero autor de esta metáfora. Doy mil gracias porque haya llegado hasta mí y poder compartirla contigo.

Con esta metáfora del carruaje se entiende todo claramente.

Visual, concreta, completa.

Y, a partir de aquí, podremos continuar nuestro camino hacia Volar. Porque una vez entendemos mejor las cosas, el camino se hace más claro y se ve hacia donde se va… ¿con qué? Con nuestro carruaje. Con lo que somos. Con la vida.

Carruaje_blanco_negro

Observa bien la imagen y grábala en tu mente. Ese carruaje eres tú. Con todos tus componentes. No sobra ni falta ninguno. Cada uno de nosotros estamos formados por todo lo que compone el carruaje:

-El carruaje: El cuerpo

-El caballo: Las emociones

-El cochero: La mente

-El viajero: Ser*

 

(*Dado que el resto de elementos integrantes se entiende, permíteme que llame “Ser” al viajero de dentro de la carroza. Se le llama también alma, espíritu, consciencia, Presencia, Ser Supremo, Divinidad, Fuente, esencia, Yo Soy… En algún artículo yo me he referido como Tú mismo, “ser”, quien eres realmente… Vamos a dejarlo en “Ser” para que se quede grabado en nosotros la imagen del carruaje y que se fije el concepto de que todos los componentes, dirigidos con armonía, es lo que hace que la vida sea plena, satisfactoria… feliz.)

Ya solo por la imagen en sí misma se entiende que todos los elementos tienen que ir a la par. Es un carruaje que va hacia algún sitio y depende de cada una de sus partes para llegar.

Ahora ponte tú en ese lugar. Imagina que el carruaje es tu cuerpo, los caballos son tus emociones y Tú eres el viajero que comunicas al cochero (tu mente) tu objetivo.

Para viajar bien, los caballos, el carruaje y el cochero deben estar en condiciones, y también, para conocer la meta del viaje necesitamos al viajero, sólo él sabe adónde vamos, sólo él sabe el objetivo del viaje… Él es quien da sentido a este viaje.

Antes de que te pongas a analizar cada uno de los componentes de “tu carruaje”, vamos a desarrollarlos primero y luego vuelve a la visualización de ti mismo como un carruaje completo. Entonces, comprenderás en qué estado está cada uno de ellos en tu vida, en tu viaje, en tu camino.

  • El cuerpo físico, el carruaje

Según esa analogía, el estado en que se encuentre el cuerpo físico —el carruaje— no sólo depende del mantenimiento que le procure un cochero inteligente, sino también de la forma en que sea llevado por el caballo. Así pues, dado que el estado del cuerpo físico se puede observar y evaluar con facilidad, nos dará preciosas indicaciones respecto al grado de dominio del cochero sobre el conjunto formado por el caballo y el carruaje.

O sea, tanto la mente como las emociones influyen en tu cuerpo y, a la inversa, las condiciones que presenta tu cuerpo son el reflejo de la situación de tus pensamientos y emociones. Tu cuerpo depende de tu mente que dicta cómo cuidarlo y las emociones influyen en él.

  • Las emociones, el caballo

En la palabra emoción está «moción», o sea, movimiento. Las emociones son las que inician el movimiento, la palabra «emoción» conlleva en su esencia un vasto depósito de energía accesible a todo el ser. Por eso, en esta analogía, el caballo representa las emociones: es él el que posee la energía necesaria para tirar del carruaje. Así pues, es un elemento básico en la realización del viaje.

Tus emociones, tus caballos son los que tirarán de ti, son los que te moverán hacia la dirección que escojas, siempre que las tengas equilibradas y en condiciones preparadas para lo que tú quieras, y siempre que tu mente sepa dirigirlas. El caballo, perfectamente dominado, actuaría con toda su fuerza (potencial emocional disponible por completo) y tiraría del carruaje con rapidez, armonía y eficacia.

  • La mente, el cochero

Las funciones del cochero son, en principio, las siguientes:

1)         transmitir al viajero las informaciones procedentes del exterior,

2)         entender sus directrices en respuesta a las informaciones recibidas,

3)         ser capaz de dominar el caballo y llevarlo en la dirección que el viajero decida , y

4)         cuidar con eficacia del carruaje.

El papel de la mente es sumamente importante porque:

  • ella es quien mantiene las emociones y el cuerpo en condiciones para materializar en el mundo los objetivos del “Ser” verdadero, y, a la inversa,
  • el reflejo en el exterior de lo materializado pasa a través de la mente para comunicarlo al “Ser” y que pueda redirigir o variar la dirección.

Subrayemos que esta analogía pone de relieve un elemento importante relativo a las emociones, y es que el comportamiento del caballo depende sobre todo del modo en que sea dirigido por el cochero. Eso significa que los diversos estados emocionales dependen en gran parte de los pensamientos y de la actitud frente a los acontecimientos de la vida.

  • El viajero, el “Ser”

La filosofía materialista no acepta la esencia del ser humano, niega que exista. Pero todas las tradiciones y la propia experiencia de la vida nos recuerdan que, aunque es evidente que tenemos cuerpo físico, emociones y pensamientos, también es evidente que somos “algo” más.

Hasta ahora, el conjunto formado por el carruaje y el caballo ha sido dirigido  por un cochero relativamente aislado del señor, pues apenas había desarrollado la capacidad de entrar en contacto con él.

El cochero, sin la sabiduría y el discernimiento del Ser interior no es capaz de llevar a cabo sus funciones de manera eficaz, armoniosa y creativa, ni de controlar correctamente el caballo (las emociones), que más bien le domina a él casi siempre.

Y, ahora…

 

¿Qué ocurre si el caballo está desbordado, cansado, fatigado y mal cuidado por el cochero? ¿Qué ocurre si tu mente no lleva una buena gestión de tus emociones, de tus sentimientos? Esto:

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O… ¿qué ocurre si el caballo está salvaje, desbocado… con mucha fuerza pero sin ninguna finalidad? Esto:

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Un precioso caballo incapaz de tirar de ningún carruaje. Una potencia a tu disposición que desaprovechas. Unos sentimientos y emociones que no te llevan a ninguna parte.

¿Qué ocurre si el cochero no cuida el carruaje para continuar con el viaje?
¿Qué ocurre si no cuidas tu cuerpo manteniéndolo en las mejores condiciones necesarias para tu camino en la vida? Esto:

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¿Qué ocurre si el cochero no está atento, no está dispuesto…, si solo quiere descansar, dormitar, o estar acomodado? ¿Qué ocurre si tu mente no está cumpliendo la función que debe realizar, la de cuidar tu cuerpo y tus emociones, la de llevarte hacia el lugar que tú le marques? Esto:

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El carruaje está parado, y como bien dice la frase siguiente:

Cosas que te detienen, a veces… solo existen en tu mente.

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Y… ¿qué ocurre si no hay viajero?, ¿qué destino es al que hay que dirigirse? O… ¿qué ocurre si el viajero no sabe dónde quiere ir, si siempre parece faltar algo para emprender el camino, si ni tan siquiera el viajero sabe Quién es o Qué es y, por lo tanto, no sabe hacia dónde ir…? ¿Qué ocurre sin la guía del Ser, del verdadero Tú que llevas dentro, del Yo Soy verdadero? Esto:

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Nosotros tenemos cuerpo, emociones y mente y espíritu. El espíritu es la esencia del ser, es el alma, es el amo del carruaje.

La desconexión de tu mente con tu Ser más elevado hace que el carruaje tenga mucha potencia y poco control y los estados emocionales (el caballo) dependen en gran parte de los pensamientos (el cochero) y no de lo que ocurre en el exterior.

Los caballos y el carro forman un equipo indivisible, al igual que las emociones y la mente, pero para que todo funcione, el viajero es quien tiene que tomar las decisiones.

El cochero mantendrá y reparará el carruaje cuando haga falta, pero no se obsesionará con él, y alimentará y cuidará a los caballos, pero no se someterá a ellos.

El viajero es quien conoce la meta y es quien realmente nos puede llevar a ella, subido a una mente serena, impulsado por un cuerpo y unas emociones equilibradas.

Todos los elementos perfectamente equilibrados en coherencia conllevarían a:

 un estado de plenitud, creatividad, fortaleza y amor que nada ni nadie podría alterar.

Se estaría en condiciones de hacer frente a las dificultades y desafíos de la vida con sabiduría, inteligencia, serenidad y equilibrio. Y por lo que respecta al caballo (el sistema emocional consciente e inconsciente), permanecería abierto y sensible, pero sin dejarse perturbar por otros caballos o carruajes que, mejor o peor dirigidos por sus correspondientes cocheros, circularan por el mismo camino. Perfectamente guiado, podría continuar su ruta cualquiera que fuera el comportamiento de los demás y cualesquiera que fueran las circunstancias externas.

Supongo que (tras una segunda leída) vas a entender lo verdaderamente importantes que son todas las partes que componen tu ser en la vida y cómo todas son necesarias para transitar el camino de tu vida. E imagino que ahora eres consciente de la importancia que tiene el descubrimiento de tu “Ser”, del tú mismo verdadero, de lo que hay en tu interior.

Por mucho que la vida nos haya llevado, y nos lleve día a día, mirando su exterior, ahora es momento de mirar hacia nuestro interior y ver qué hay ahí, descubrir hacia dónde quiere ir ese viajero que es una pieza tan importante en nuestro carruaje y del que desconocemos prácticamente todo.

Ahora mismo, sin su sabiduría, vamos dando tumbos, intentando entender con la mente el camino que transitamos, tropezando aquí y allá llevados por las emociones desbocadas por el exterior y más o menos cuidando el cuerpo, a veces, incluso demasiado. Todo equilibrio es perfecto. Nos faltaba una pieza en nuestro carruaje de vida.

Descubre al “Ser” que hay en ti.

Es único, es inmenso, es maravilloso…

y eres Tú.

Te he traído numerosos artículos para acercarte a él, para conocer tu dirección, para que no te desvíes por tus emociones, para apaciguar la mente que se marea ella sola, en cuanto al cuerpo ya hay suficiente información al respecto por ahí… todo eso ya lo llevábamos bastante bien. Pero, ahora ya ves que te faltaba una parte.

Tras años de análisis de la psicología, del comportamiento, de la insatisfacción generalizada que detecto en las personas, de eso de que pareciendo tenerlo todo falta algo… he llegado a la conclusión de que, en general, las personas no sabemos lo que queremos. ¿Verdad? No me lo niegues, no sabes lo que quieres. Lo has intentado de todas las formas que conocías, pero no. Te faltaba una, y te la tenía que traer yo. Tras haber controlado (más o menos) todas las otras partes solo falta dedicarse al componente principal. Accede a quien sabe el camino, ve hacia tu Ser interior y solo habrá satisfacción.

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Que comience el camino, tu camino, dirigido por tu propio Ser, con una mente de acuerdo con ello, que cuida de tu cuerpo y controla tus emociones.

¿Vamos?

∞ Mariposa… Es el camino de Volar

 

Aunque pueda parecer repetitiva en algunos puntos, nunca me cansaré de repetir lo importante, hasta que algo dentro de ti te despierte y entiendas el verdadero significado. Y, por otro lado, a veces me dirijo no a ti, sino al Yo Soy que está dentro de ti y reconoce inmediatamente la verdad. Como cada persona está en un nivel de conciencia, algunas Sabrán, otras entenderán… todo el proceso de Mariposa Azul de Luz tiene su cometido.

 

P.D: Tras semanas de investigación, desde que llegó a mis manos esta metáfora he llegado (por fin!!!)  a su precursor: Platón!!! con su “Mito del carro alado”. Yo intuía que era una variante de algo más original. Mira hasta dónde se remonta esta Sabiduría. Hay tantas cosas increíblemente maravillosas por descubrir…

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P.D. 2: El blog Mariposa Azul de Luz ha sido nominado para el Versatile Blogger Award que, sinceramente no sé muy bien lo que es, pero en cualquier caso es un honor. Por lo tanto, si la inspiración lo permite probablemente el próximo artículo sea cumplir con la nominación.

Las partes en cursiva son fragmentos extraídos de sicoenergetica,
sin embargo desconozco si son de su autoría.
Lo que sí conozco es quien me trajo esta metáfora: Amparo Salvi, 
de centro Yogam,y es un placer para mí agradecerle su contribución
a mi evolución.
Imágenes: Google, seleccionadas para completar este artículo.

 

 

4 comentarios en “74. Neurociencia. La metáfora del carruaje.”

    1. Muchas gracias Miguel!
      Así es. Llega un momento en la vida en la que te la planteas. ¿Por qué no enseñan algo de esto en el cole a nuestros pequeños? Mejor preparados para la vida estarían, con todos sus recursos a su disposición y sin necesidad de sufrimientos vanos…
      Gracias por comentar. Un saludo y un abrazo. 🙂

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