88. El observador de ti mismo.

Este es un artículo un tanto “extraño”, como extraña será la sensación que sientas si lo pones en práctica.

Como siempre, está en tu mano pasar a la acción, o no.

 

Sin cambio, no hay mariposa. mariposita volando

                           

Se trata de un recurso sorprendente, que incluso puede inquietar algo, porque el punto de vista va a ser muy distinto.

Atención, porque hoy vas a descubrir a tu Ser.

Y vas a saber perfectamente lo que está diciendo, lo que quiere hacer o cómo se siente con cada acción, pensamiento o sentimiento tuyo.

Puedes impresionarte cuando te percates de “quién” está ahí. No hay nada de qué preocuparse, por fin te vas a encontrar con el “tú mismo” de verdad, por fin vas a comprobar que no eres un cuerpo, una mente y unas emociones (solo), sino que “alguien” más te acompaña, que siempre te ha acompañado y que siempre te acompañará.

Es maravilloso encontrarlo.

También es maravilloso saber que eres “algo más”.

Te voy a decir cómo encontrarlo, y es muy fácil.

Espero que lo consigas, porque ahora que estoy escribiendo no sé si es que es fácil para mí o realmente es la forma de descubrir al Ser para todos nosotros.

Si es que sí, vas a flipar, como yo me asombro cuando lo pongo en práctica.

Y, de verdad, es tan fácil… Ojalá sea un verdadero recurso para todos. (Por favor, avísame si tú descubres a tu Ser).

Es dirección, guía, serenidad, satisfacción… También cercanía, compañía (¡qué mejor compañía que la tuya propia! La del tú mismo de verdad). Es saber. Es vivir. Es experimentar. Es unión. Es estar… Es Ser.

Este recurso o truco es un cambio de punto de vista potentísimo.

¡Oh! ¡Perdón! Que ya sé que me enrollo muchísimo…, jjj. Y tú ya quieres saber. Vamos allá.

Hace ya varios años, cuando “El poder del ahora”, de Eckhart Tolle entró en mi vida y comencé a leerlo, ya algo en su primera página me impactó, en el sentido de que reconocía lo que decía. Te transcribo el párrafo casi entero. Porque es la base de lo que hoy te voy a contar.

«No puedo seguir viviendo conmigo.» Este era el pensamiento que se repetía en mi mente una y otra vez. Entonces, de repente, me di cuenta de que era un pensamiento muy peculiar. «¿Soy uno o dos? Si no puedo vivir conmigo, debe haber dos yoes: el “yo” y el “conmigo” con el que “yo” ya no puedo vivir». «Quizá», pensé, «solo uno de los dos es real.» Esta curiosa reflexión me dejó tan perplejo que mi mente se paró.

Entonces, yo también reflexioné, porque yo también sentía que podía haber dos “yoes”. Y, bueno, ya sabes que desde entonces no he dejado de investigar, analizar y experimentar en este y otros sentidos.

No tengo ninguna duda de que existe el Ser verdadero en cada uno de nosotros, como tampoco de que existe el “yo” inferior, o ego, que es el que nos marea la vida y además nos la amarga.

La vida que nos marca el ego o “yo” pequeño nos llena de insatisfacción. Ese continuo estado nos puede inducir a pensar que debe haber otra manera, que algo nos está llamando porque realmente no nos sentimos completos. Yo creo que lo que nos llama es nuestro Ser. Que nos pide que lo saquemos y nos dejemos de amarguras en esta vida. Que él sabe perfectamente cómo vivir esta vida con toda la plenitud y satisfacción de la que somos capaces y que tiene un enorme potencial, una ilimitada fuerza y un inigualable poder para llevarnos allí donde queramos estar (dígase sueños, objetivos, planes de vida, deseos…).

Sea como sea que interpretes tu Ser, hoy puede que te encuentres con él. Tal vez ya lo has vislumbrado en tus meditaciones. Esto no es lo mismo, no necesitas concentración, dejar de pensar, mente en blanco, respirar… hoy vas a vivir tu vida normalmente, en cualquier lugar, haciendo lo que estés haciendo o con quien estés…

Es fácil…

Solo conviértete en el observador de ti mismo.

¿has tenido alguna vez la sensación como si alguien te estuviera observando?

Pues hoy vas a ser tú quien te observes.

Salte con la mente fuera de ti. Llévala afuera.

Mírate como si te vieras en una película, como si tú mismo te estuvieras grabando…

imagínate que estás un metro por encima o al lado de ti.

Pruébalo ahora mismo.

Salte de ti mismo y obsérvate. Búscate cerca de ti pero fuera de ti. Y, desde allí:

¿Te ves a ti desde “eso” que está fuera?

¿Te ves?

¿ves cómo estás sentado, tumbado, o de pie…? ¿ves tu postura? ¿ves lo que estás haciendo? ¿te ves leyendo este artículo? ¿ves cómo estás vestido? ¿ves un poquito a tu alrededor, desde fuera?

Quizás solo sea una sensación y realmente no te ves, pero sientes algo.

Puede ser un tanto extraña esa sensación, no pasa nada, es que no estás acostumbrado.

Sigue centrado fuera de ti.

¿Quién te está mirando?

¿qué “te dice” quien te está mirando?

¿te dice que pongas la espalda recta?

¿te dice que estás incómodo?

¿Te dice que está a gusto haciendo lo que estás haciendo?

Obviamente nadie te está diciendo nada, tú solo “lo sabes”

Permítete experimentar la sensación. Déjate guiar. Hazle caso.

¿Qué sientes?

¿Te impresiona? ¿te sorprende?

 

Esto es todo.

Si no has experimentado nada, vuelve a intentarlo más tarde, en otra situación cotidiana u otro contexto. Cuanto más lo intentes, más podrás “conectarte” con tu Ser y dejarte guiar. Lo puedes hacer siempre que quieras, cuando te acuerdes de hacerlo.

Te lo recomiendo porque esa presencia, que eres tú mismo, de alguna forma siempre te dice su punto de vista, e instintivamente tú sabes que es la correcta para ti. Es una nueva perspectiva que te hace más consciente del momento presente, de lo que estás haciendo, sintiendo o pensando y te reconduce si no es lo apropiado para ti en ese momento. Quizás por ello se llama consciencia.

Personalmente, a mí me activa cuando estoy en plan “plof”, noto su desagrado cuando estoy fumando, me hace sentir estupendamente bien cuando estoy haciendo algo positivo y me avisa cuando no y me re-dirige. Confío totalmente en ella. También me hace estar en el momento, centrada mi atención, me hace disfrutar del entorno natural con más intensidad, y estar más presente con las personas.

Si lo llevas a tu vida, no vas a necesitar nada más.

No te acuerdes solo cuando estás mal, intenta hacerlo en cualquier momento, en cualquier situación. Comienza cuando estás solo y luego ve ampliando los momentos en los que lo hagas.

Vas a tener la guía perfecta para tu vida.

Vas a vivir cada momento, y cada momento se convertirá en el mejor momento.

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∞ Mariposa… permite que tu Ser te encuentre.

 

Con cariño,

Mariposa Azul de Luz

 

 

3 comentarios en “88. El observador de ti mismo.”

  1. En los sueños recurrentes o pesados de una aparente realidad somos, a la vez, protagonista y espectador. Esa dualidad es la que nos permite tener nuestro punto de vista subjetivo y otro más amplio subjetivo. Aplicado, a la vida cotidiana, como comentas podremos ver el árbol y el bosque donde está ubicado.
    Saludos ✋

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias, jmvanjav! Salirse de esa aparente realidad es lo que suele costarnos, de tal forma que, como bien dices, nos impide ver el bosque y, al perder esa perspectiva más amplia, coartar nuestra propia vida. Es hora de ampliar nuestros horizontes!! Un fuerte abrazo. Es muy agradable tenerte por aquí y apreciar tus comentarios.

      Le gusta a 1 persona

      1. De nada, siempre me gusta dejar mi opinión, que sin ser la misma que la tuya tampoco es contraria a lo que dices. Definir las líneas en un papel es más fácil que intentarlo con pensamientos y emociones.
        Saludos

        Le gusta a 1 persona

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